domingo, 29 de septiembre de 2013

Croquetas de remolacha y arroz

Croquetas de remolacha y arroz.

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Esta receta está especialmente dedicada a Inmaculada Sanmartín de Freshvana. Ella es la "culpable" de que haya puesto en funcionamiento mi imaginación para preparar unas croquetas de remolacha, que tenía ilusión es comer unas croquetas rojas. Pues dicho y hecho. Bueno... hecho en unos días, ya que anduve pensando en cómo hacerlas, ya que no quería fijarme en nada que ya estuviera circulando por la Web.

Mis primeras ideas iba en el sentido de hacer unas croquetas clásicas, con harina que quedaría roja al mezclarse con la remolacha cocida. Pero pensé que sería algo demasiado "normal" y quería algo más especial para estas croquetas de tan especial dedicatoria. La patata cocida fue mi segunda opción, pero pensé que patata y remolacha parecían algo muy similar, aunque sean de tan diferente familia. El arroz me convenció más y fue viendo como se maneja para hacer algunas piezas de sushi, que quedan como pequeñas croquetas.

Decidido que el soporte se formaría con arroz había que pensar en sabor y en algo que hiciera de aglutinante. Podría ser huevo, pero me gustó más la idea de utilizar un queso fundente, como en emmental, y opté por esta segunda opción. No quería que el sabor de la remolacha quedara sepultado por los aderezantes, con lo que éstos quedaron en sal y pimienta negra molida. Algo de cebolla aportaría fuerza, pero utilizando la versión tierna.

El arroz que utilicé fue uno glutinoso especial para hacer sushi. Pero no creo que haya mayor problema si se utiliza un arroz bomba o similar, sin enjuagrarlo para que conserve almidón que sirve de aglutinante.

Tuve la tentación de rebozarlas en harina, huevo y pan rallado. Seguro que no quedarían mal. Pero me decidí por freír la masa tal cual, consiguiendo que quedara la capa externa de arroz y remolacha crujiente. Creo que así quedan mejor y conservan más los sabores del relleno.

El resultado final son unas croquetas diferentes, con un colorido llamativo y un sabor muy atractivo. Nada difíciles de ejecutar y más si se utilizan remolachas ya cocidas ye envasadas al vacío o algunas de las que venden en bote ya ralladas.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Calabacín encurtido

Calabacín encurtido.

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En épocas de abundancia hay que guardar producto. Siguiendo esta máxima y estando en fechas en que abundan los calabacines, os presento esta sencilla receta para preparar una conserva de calabacín encurtido. Como es mi costumbre, busqué en libros y navegué por la Web para encontrar referencias en las que basarme. Luego termino haciendo un poco lo que mejor me viene, sobre todo en función de los ingredientes de que disponga. Pero, básicamente, me inspiro en la recetas de calabacín encurtido que en su día presentaron Lola en la cocina y Gastronomía&Cía, en sus respectivos blogs.

Lo mejor es disponer de una buena verdura ecológica de la que partir para hacer esta conserva. Lo demás es tan sencillo que casi no merece la pena una mayor explicación. Es importante recordar que para conservar durante un largo periodo esta conserva es imprescindible hacer una correcta esterilización de los envases. Otra cuestión a resaltar es el de los ingredientes que vamos a usar para dar sabor al encurtido. Podemos reducir la cantidad de vinagre y agregar agua en su lugar, pero también podemos usar un vinagre más fuerte (p. ej. de Jerez) para darle más potencia al resultado final. Es optativo en incluir la guindilla para dar un toque picante, así como poner más o menos granos de pimienta o mostaza en polvo. En lugar de chalotas podemos usar cualquier cebolla de nuestro gusto. Las posibilidades son muchas y quedan al gusto del consumidor. Pero no olvidar que el encurtido se basa en un marinado en agua salada, que precisa de un medio ácido (el vinagre). El azúcar nos sirve para el proceso de fermentación. En la Web puedes encontrar mucha información sobre cómo hacer encurtidos caseros.


martes, 17 de septiembre de 2013

Bastones crujientes de calabacín

Bastones crujientes de calabacín, con mermeladas.

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Es época de calabacines y hay que sacarles partido. Anduve navegando por la Web buscando recetas sencillas y encontré unas cuantas que haré con los calabacines de mi cesta semanal de frutas y verduras ecológicas. La que os presento hoy, con su versión en vídeo y todo, es la de un aperitivo o guarnición que se puede servir frío, pero está mucho mejor en caliente. Se trata, simplemente, de cortar los calabacines en bastones, rebozarlos y llevarlos al horno. Así de sencillo.

También se podrían hacer fritos, con lo que la carga de calorías aumentaría considerablemente. En el rebozado lleva pan y queso parmesano rallado. Este último le da un toque muy singular, pero se puede sustituir por cualquier otro queso rallado más accesible y asequible. En la receta de las Hermanas Golosas, que he usado de referencia, se usa perejil en lugar de tomillo, pero creo que queda más aromático y sabroso con esta última hierba. Por supuesto, se pueden usar otras hierbas o especias (romero, albahaca, pimienta...), eso ya es cuestión de gustos.

Recomiendo no poner sal, ya que con la que lleva el parmesano y todo el sabor del crujiente rebozado es suficiente. Pero se puede añadir, si así se quiere.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Mermelada de higos

Mermelada de higos.

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Hacer mermelada en casa es la mar de sencillo y muy gratificante. Lo único pesado es andar removiendo el cocimiento y esa es la tarea de la que se encarga esa carísima herramienta culinaria que es la Thermomix. Pero sin ella también se puede hacer mermelada casera y no hay que buscar excusas. Las podemos hacer lo dulce o ácidas que queramos; les podemos poner el tipo de endulzante que más nos convenga; y, lo más importante, podemos elegir el grado de sazón de la fruta. A mí me gusta trabajar con frutas y verduras ecológicas, por lo que también me gusta que los derivados en conserva sean también lo sean de éstas.

Lorenzo, un compañero y amigo de Alicia (mi mujer), nos regaló unos higos bien maduros de su higuera. Para comerlos son puro azúcar, dulces y sabrosos. Pero eran muchos y corría el riesgo de que se pasaran. No lo dudé y me puse a preparar mermelada de higos (que no suele ser habitual en los estantes de los supermercados). Con los higos y tan maduros no merece la pena de pasarlos por el proceso de maceración con azúcar. Así que basta con lavarlos, retirar la parte dura y cortarlos. Estos tenían la piel muy fina y no merecía la pena retirarla y basta con que estén bien lavados. Es importante partirlos y mirar que el interior esté en condiciones y sin "visitantes".

El resto de la tarea es el ya conocido de cocer con azúcar, mientras se remueve con frecuencia. Al final yo añadí un poco de agar-agar para gelificar un poco y darle una consistencia más intensa al producto, pero este paso se puede obviar.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Salsa de remolacha y yogur

Salsa de remolacha.

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Esta salsa nace de la utilización de los ingredientes del chlodnik, con unas ligeras variaciones, convirtiendo la sopa fría con tropezones en una salsa que acompañe platos fríos o templados, como las modestas patatas cocidas que aparecen en la foto.

La diferencia fundamental entre el gazpacho polaco y esta salsa es el uso de la albahaca, en lugar de otras hierbas frescas como el eneldo o el cebollino, y la desaparición del agua en la composición de la receta. Las proporciones de pepino y rabanitos también se han reducido, lo que da mayor protagonismo a la remolacha ecológica. Eso supone un mayor dulzor en el resultado final, que se matiza con la fuerza en aroma y sabor que aporta la albahaca.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mermelada de cerveza negra

Mermelada de cerveza negra.
Pinéalo 

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Creo que esta es una de las mermeladas que más me gustan, si no es la que más. Por lo menos, al ser la más novedosa de las que he preparado y probado ahora mismo me tiene completamente atrapado. Ya en su día subí a este blog la mermelada de vino tinto y llevaba mucho tiempo con el pensamiento de hacer una mermelada de cerveza y pensaba que una cerveza negra sería la más adecuada. Investigué por la web y encontré una mermelada de cerveza en el blog Cocina y Vino que me sirvió de orientación. Hice mis experimentos y logré una mezcla y una textura que me ha convencido completamente.

Realmente es casi más una gelatina que una mermelada, ya que parte de un líquido (la cerveza) y consigue modificar su textura con un gelificante (el agar-agar). El secreto es no poner tanto gelificante como para que tome cuerpo de gominola, sino que quede con una textura similar a la que presenta la mermelada gracias a la pectina de las frutas que se utilizan en su elaboración.

El otro secreto es aromatizar la cerveza, algo que se consigue con la cocción previa de la cerveza con canela, vainilla, anís estrellado, cardamomo, clavos de olor y piel de limón. Por supuesto, cada uno puede tener sus gustos y sus manías, pero con las cantidades apuntadas es con lo que he conseguido un sabor matizado, que permite apreciar el gusto de la cerveza, pero que la aromatiza y mejora.

Para hacer mermelada siempre uso mi Thermomix. Ello me permite mantener una temperatura estable en 100º y un movimiento continuo del cocimiento. Por supuesto, la misma operación se puede hacer en un cazo u olla en un fuego convencional. Lo importante es que el azúcar no se queme en el fondo del recipiente.

martes, 3 de septiembre de 2013

Quedar bien sin complicarte la vida

El pasado 7 de agosto me apunté para participar en el sorteo del libro "Quedar bien sin complicarse la vida", de Samantha Vallejo-Najera, que organizaba Loreto desde su blog Sabores de colores. Y había participado en sorteos similares de otros blogs, sin ninguna fortuna. No suelo ser persona afortunada en concursos y sorteos, por eso me llevé una muy grata sorpresa cuando me pidió Loreto mi dirección postal para proporcionársela a la Editorial Planeta y que estos me hicieran llegar el libro.

Captura de pantalla del blog Sabores de colores donde se recoge el resultado del sorteo.

Debo dar las gracias a Loreto como organizadora del sorteo y a la Editorial Planeta como patrocinadora del mismo. Para aprovechar mi racha de suerte eché un boleto de la primitiva, pero no hubo un resultado positivo. Así que me conformo con el libro, del que trataré de sacar el mejor partido posible para un vegetariano.

El libro no es sobre cocina vegetariana sino sobre "cocina fácil, pero sofisticada". En él, la Vallejo-Nareja nos facilita 65 recetas (perfectamente ilustradas con una preciosas fotos de Cecilia Bayonas), agrupadas en 6 apartados:

  1. Aperitivos.
  2. Primeros platos.
  3. Aves.
  4. Pescados.
  5. Carnes.
  6. Postres.
Como os podréis imaginar, los apartados 3, 4 y 5 quedan fuera de mi ámbito dietético. Pero de los otros 3 puedo aprovechar directamente un buen número de recetas (algunas tal cual y otras con pequeñas adaptaciones). Algunas preparaciones ya han aparecido en este blog (hummus, tsatsiki...) y otras entrarán en la cola de para ser realizadas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ceviche de melón

Ceviche de melón.

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El nombre ceviche (o seviche o cebiche o sebiche) parece ser que viene de la palabra quechua "siwichi" que significa pescado fresco o pescado tierno. Por lo tanto, cualquier plato que no lleve pescado no debería llamarse ceviche. Pero lo cierto es que hay muchos platos preparados con maceración en limón que, por semejanza al original de pescado, reciben ese nombre. Este es el caso de algunos platos, como el ceviche de palmito o el ceviche de champiñones Portobelo, que ya he publicado en este blog.

Ahora presento un ceviche que es todo un alarde de frutas y verduras ecológicas. Bien fresco con el melón como base y el contraste con el pepino. Cebolla, pimiento y cebolla acompañan a los principales protagonistas. El toque verde lo pone el perejil (o, si se quiere, el cilantro) y el aderezo de sal, pimienta y aceite complementa al abundante zumo de limón que se usa para el macerado. Si se quiere, se puede poner una guindilla fresca, para dar el toque picante.

Muy fácil de hacer, con la única pega de que es conveniente tenerlo macerando durante, al menos, media hora al frío.



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