jueves, 1 de marzo de 2012

Sopa de puerro y miso

Sopa de puerro y miso.

Comentario previo:

Aunque pueda parecer extraño en una persona que es vegetariana desde hace más de 30 años, esta es la primera vez que cocino con miso. Lo he probado alguna vez al comer en algún restaurante vegetariano. Como se usa, más que en otros platos, en la elaboración de sopas y yo no soy sopero (aunque estoy en proceso de reconversión) no he sentido hasta ahora la inquietud de probar a elaborar un plato en el que participe ese fermentado de soja. De otro lado es un ingrediente que ha sido complicado encontrar hasta hace muy poco y su precio no es "apto para todos los bolsillos" (un paquete de 250 g. cuesta en torno a 7€).
Pero todo tiene su momento y este era el momento de lanzarme a probar la elaboración de una sopa con la inclusión de miso. Decir que se trata más bien de un aliño que de un ingrediente a procesar, ya que no debe de cocerse (pierde cualidades) y sólo hay que diluirlo en el último momento en el caldo de la sopa.
Como era un primer acercamiento a este producto he optado por usar el denominado Miso Blanco (Shiro Miso), algo más suave que otras modalidades de esta preparación fermentada. También pude comprobar que es menos salada de lo que esperaba y tuve que añadir algo de sal a la sopa, estando ya ésta en la mesa (me habían advertido sobre la prudencia que hay que administrar la sal cuando participa el miso, ya que este aporta también sus sales).
Por lo demás, me he guiado por mi propio instinto al hacer una sopa que fuera poco compleja, dominando el puerro y aportando notas de sabor la chalota y la guindilla fresca. Quería que destacara el sabor del miso (sin abrumar) y creo que he conseguido un sopa muy aromática, suave al paladar y con un sabor compensado entre el puerro y el miso, con los toques que aportan la chalota y la guindilla (a la que retiré la mayor parte de las semillas para que no fuera abusivamente picante).

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 1 puerro grande (de 250 g.)
  • 1 chalota grande (o 2 pequeñas).
  • 1 guindilla roja fresca.
  • 1 c/s (cuchara sopera) de AOVE (aceite de oliva virgen extra).
  • 600 ml. de agua filtrada.
  • 1 c/s de miso blanco.
  • Sal.

Pasos:

  1. Limpiar y picar en brunoise el puerro y la chalota. Limpiar y quitar la mayor parte de las semillas de la guindilla y cortar en una juliana muy fina.
  2. Calentar una cucharada de AOVE en la olla en la que se vaya ha hacer la sopa y saltear las verduras con fuego flojo (5 sobre 10) durante un par de minutos.
  3. Añadir el agua, poner un poco de sal (es conveniente no salar del todo, ya que el miso aportará sus sales) y dejar cocer unos 10 a 12 minutos.
  4. Agregar la cucharada de miso y dar vueltas a la sopa hasta se diluya completamente.
  5. Corregir de sal y servir.
Mes sin carne 2012.

4 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Gracias, lolines.
      No sólo sana, esta sopa también está muy rica.
      Bs.
      Carlos, de Vegetal... y tal.
      http://vegetalytal.blogspot.com

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  2. Yo solo encuentro mijo rojo por aquí... No encuentro el blanco, que además es el que piden todas las recetas que me apetece hacer. La sopa de miso me encanta. La guindilla no la puedo comer... Pero sin guindilla tiene pinta de estar igual de bueno...

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    Respuestas
    1. Gracias, Olga.
      No hay problema en usar miso rojo (al menos, eso me dicen). Lo único que hay que tener en cuenta es que el rojo es un miso más fuerte y salado que el blanco. Por lo tanto hay que ser más prudente con la cantidad que se pone.
      En cuanto a la guindilla, es de los ingredientes prescindibles, ya que su propósito es dar un toque picante que, si gusta, ben, pero si no se puede dejar sin poner.
      Bs.
      Carlos, de Vegetal... y tal.
      http://vegetalytal.blogspot.com

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